El bosque de las palabras

A ver a qué les suena esto:
.- Amor es desprendimiento y humildad.
.- Acostumbrarse a la soledad es gran cosa para la oración. Oremos sin cesar.
.- Hacer mucho ruido al caerse, no es bien que los pobres verdaderos no han de hacer ruido.
.- Lo que es virtud, a veces parece regalo.
.- El Señor me enseñe lo que tenga que decir porque sea para su gloria.
.- No consintamos que sea esclava de nadie nuestra voluntad, sino del que la compró con su sangre.
.- Amor espiritual porque toca a la sensibilidad y a la ternura.
.- De malas razones nos libre Dios.
.- Es de gran humildad verse condenar sin culpa y callar.
.- No puedo yo entender cómo haya, ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad.
Seguramente algunas de estas reflexiones les suenen, o quizás nunca las haya, no digo escuchado, sino oído. Y aun así se entiende que ellas son propias de haberse dicho en un contexto espiritual, y que, como saben, eso del espíritu atañe al ser humano.
Pues estas son ALGUNAS REFLEXIONES DE SANTA TERESA DE JESÚS TOMADAS DE SU LIBRO CAMINO DE PERFECCIÓN.
En un mundo, el de ahora, en el que buscar la perfección es algo que nos supera y que, por tanto, no debemos proponernos porque lo que queremos es ser materialistas, equivocarnos, ser imperfectos para sentirnos más vulgares y, entre comillas, “humanos”, la verdad, estas reflexiones que buscaban un alto grado de espiritualidad humana en un camino que nos llevara, o aproximara a Dios, no tienen cabida.
Sin embargo, la búsqueda de la perfección nos aproxima más a nuestros congéneres y nos ayuda a entendernos mejor, y no estoy hablando ahora de encontrar a Dios y ser perfectos como Él, no, solo digo que buscar la perfección es poder sentirnos más humanos y más en comunión con la naturaleza para hacer de este mundo un mundo mejor.
Camino de Perfección lo escribió Santa Teresa de Jesús como un tratado de espiritualidad para guiar a las monjas de su congregación, no para salvar al mundo de mediados del siglo XVI. Un tratado basado en la oración y la vida contemplativa en el que el amor fraterno se imponga a la violencia y a la crisis interior. El desapego a las cosas materiales sea la guía del espíritu y la integración en la espiritualidad de la naturaleza y nuestra humildad, no la falsa, sino la que sale del amor, no de la justificación, nos ayude a conocernos y a integrarnos, no a diferenciarnos.
Santa Teresa también escribe aquí sobre la oración, y lo hace desde un raíl que nos introduce en la meditación. Pero la oración – meditación es algo tan íntimo que será el propio ser humano el que deba escoger el camino que le lleve a donde quiera ir.
Mas una cosa es cierta: para un viaje tan emocionante debe haber una preparación interior para que las experiencias venideras sean absolutamente satisfactorias.
Y sí, creo que todos sabéis de lo que hablo, porque todos sabéis lo emocionante que es una gran puesta de sol, o un luminoso amanecer.



























