El bosque de las palabras

Concha Lagos fue la poeta evocada en la pasada edición de las Noches del Rando.
Concepción Gutiérrez Torrero firmaba como Concha Lagos, y para la crítica fue una “escritora total”, pues cultivó la poesía, la narrativa, el ensayo y el teatro, además de ser gestora cultural y editora.
Nació en Córdoba en 1907 y murió en Madrid en 2007.
Concha Lagos fue una andaluza influyente en el panorama cultural de las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado.
Por las tertulias que ella llamó “Los viernes de Ágora”, pasaron, entre otros, nombres como Gabriel Celaya y Gerardo Diego.
Fundó la editorial Ágora y la revista literaria “Cuadernos de Ágora”, donde publicaron todos los poetas contemporáneos.
El balcón, El corazón cansado, Atados a la tierra son títulos de entre los más de veinticinco poemarios publicados, en los que Concha Lagos nos habla de desarraigo, nostalgia, soledad, el paso del tiempo y algo que influyó decisivamente en su poética: la naturaleza le negó la maternidad.
Entre otros galardones, Concha Lagos fue reconocida con la Medalla de Andalucía en 2002.
Junto a las voces invitadas para la lectura en este evento, Antonio Garrido, Pepe Pozo, Pedro Gordillo, Javier Mogollón y un servidor, intervinieron a la guitarra Alain Wolter, en la trompeta Ismael Iglesias y al contrabajo Antonio Dobón.
Presina Pereiro, no siempre ha escrito poesía, preocupada por la memoria histórica, la emigración o las relaciones humanas, publicó: No dejes de buscarme. Crónicas del mal amor. El otro lado del cristal. Pasar haciendo caminos. Larga será la noche, o, Donde el eco dijo.
Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Málaga, especializada en el siglo XVI, y desarrolló su carrera inicial en la investigación histórica respaldada por becas del CSIC.
Presina llega a la poesía cuando se sensibilizó con el incendio de la librería Prometeo y publicó su primer poemario en 2022, Arde Prometeo.
La obra poética de la malagueña Presina Pereiro se carga de temas relativos al pensamiento crítico y a la exploración sobre la mujer, la liberación, la vulnerabilidad y la muerte. La existencialidad de Arde Prometeo. La indagación humana en No he venido a ver el cielo. La identidad de la mujer en En mi cabeza, entre mis caderas, dentro. En Versos de agua y lodo, la naturaleza sirve de vía para la reflexión de la existencia.La nostalgia, la sensualidad y el desamor de Si tus manos se olvidan de volar. O esa particular investigación sobre la memoria y el tiempo que leemos en De las horas quemadas. Hasta llegar a su última publicación, Formas del agua, en donde la metáfora del agua nos ayuda a bucear en las inquietudes humanas.
El otro poeta invitado en la especial Noche del Rando fue Antonio Jesús García Pereyra, que nació enMálaga, es escritor, poeta, crítico literario eingeniero industrial.
Colabora en las revistas culturales “En la Verde Orilla” y “El Victoriano” de Málaga.
Ha ganado y ha sido finalista de varios concursos literarios, entre los que destacamos:
Ganador del 39 Concurso “Ánfora de Plata” de Poesía, convocado por la ilustre Casa de Melilla en 2020 con el título El beso melillense.
Ganador del VI Certamen de Poesía “Entre Pueblos”, de la Asociación de Escritores de Badajoz en 2021.
Ganador del XV Premio Nacional de Relatos de Alhaurín de la Torre en 2022, con su relato “Las cinco de la madrugada”, donde rinde homenaje a Federico García Lorca, elogiando el jurado su narrativa brillante.
Ganador del VI Premio Internacional de Poesía “Rosa Butler”, 2026, con el poemario Buenas noches, almas buenas. De próxima aparición será su poemario “Oleaje de luz”, con el que quedó finalista en el Premio Fernando Rielo, poemario de lírica religiosa y mística.
En la obra literaria de este autor malagueño, lo místico y lo social está presente, tratado con una sensibilidad especial por su espiritualidad devenida de la tradición. La estética de sus versos no riñe con la denuncia de las injusticias del mundo, pues su sensibilidad humana le ahita al compromiso social.
Hasta aquí, nuestro Bosque de las Palabras de hoy, con nuestro agradecimiento al montaje de Ángel Toro y a los vídeos de Cristina Jordá, Mariluz Aguilar – Galindo y Antonio Dobón, con cuyas imágenes les dejamos por hoy.



























