El bosque de las palabras

Se ha celebrado en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Málaga el acto de la lectura de los tres poemarios finalistas del Primer Certamen de Poesía Isabel Romero, y el posterior fallo del jurado del poemario ganador.
Presidieron el acto: Rosario Gutiérrez Pérez (Vicerrectora de Cultura) y Ana J. Cisneros Ruiz (Decana de la Facultad).
Intervenimos los miembros del jurado: Antonio Aguilar, Agustín Hervás, Antonio J. Quesada. Y los FINALISTAS: MARÍA CLEMENCIA BOTERO YALI, que no pudo asistir al acto, y que participó con el poemario Donde el cuerpo no llega.
El presidente del jurado, Antonio Aguilar, leyó algunas notas de las consideraciones de este jurado sobre el poemario, siendo Jesús Jaén, periodista y actor de doblaje, quien dio lectura a los poemas de María Clemencia.
El poemario presentado por José Bragado Jiménez, de título Cumbres, valles y abismos, lo presenté yo, siendo el propio autor quien diera lectura a su trabajo, y Antonio J. Quesada se encargó de presentar el trabajo de ANA ISABEL NESPRAL MÉNDEZ, Este breve temblor bajo palabra, que leyó la propia autora.
Tras esta lectura, el presidente del jurado, Antonio Aguilar, proclamó el poemario ganador del primer certamen de poesía Isabel Romero.
El acta fue redactada y firmada por los miembros del jurado y la patrocinadora del certamen, Isabel Romero, en los siguientes términos:
El jurado del I Certamen de Poesía Isabel Romero, compuesto por los profesores Antonio Aguilar y Antonio J. Quesada, el periodista Agustín Hervás y bajo la presidencia de doña Isabel Romero (con voz, pero sin voto), ha decidido por unanimidad nombrar ganador del I Certamen de Poesía Isabel Romero al poemario titulado Este breve temblor bajo palabra (presentado bajo la plica “Alcorque”) y que pertenece a la poeta Ana Isabel Nespral Méndez. El jurado ha destacado su dinamismo rítmico (gracias al meditado uso de poemas breves, poemas largos y poemas en prosa), la naturalidad en la expresión y, sobre todo, la contenida emoción que impregna todo el poemario.
ESTE BREVE TEMBLOR BAJO PALABRA es un viaje íntimo, emocional, de lo humano: el amor, la pérdida, el deseo, la memoria, la belleza y la muerte. La muerte, elegía del duelo. Ritual de despedida. La ausencia. Duelo, sacrificio y catarsis. El sufrimiento. Todo es una filosofía del devenir. El amor, cuerpos entrelazados en la palabra, elementos de la naturaleza que se convierten en extensiones del cuerpo. La sensualidad expresada por la sinestesia. El sexo es algo más, es verbo, es memoria. El padre. El apego. La herencia recibida. La ruptura. El paso desde la ternura hasta el desencuentro. El paso del tiempo. La muerte del padre sin trauma, con aceptación. La soledad, como fotografía de la exclusión. Desde la pobreza, la inmigración transferida. La nostalgia de lo perdido. La soledad compartida. Como una herida. Lo fugaz de la belleza. Aquello que hace visible lo invisible. La belleza como forma vulnerable. La pugna entre lo cotidiano y lo excelso. Atención a lo efímero. La memoria. El dolor. El olvido. Un elemento que nos revela una existencia, que fue, que es. Algo que se presiente, que no tiene nombre, pero que es.
Al certamen fueron enviados casi un centenar de poemarios, casi todos de una alta calidad literaria, por lo que los miembros del jurado tuvimos que emplearnos a fondo para considerar a los tres finalistas y al ganador, en jornadas de extensas exposiciones motivadas y defensas objetivas de los criterios establecidos en las bases del certamen y, sobre todo, en las exigencias literarias que el jurado entendió necesarias para el prestigio del poemario ganador.
Cumbres, valles y abismos, del madrileño José Bragado Jiménez, es un poemario que nos habla de la experiencia humana. En él encontramos espacios para la reflexión y la redención, y a través de su urdimbre creativa nos habla de las relaciones entre las personas.
El miedo, la satisfacción y la duda se presentan como elementos inevitables de la existencia, mientras que el aprecio y el amor se destacan como fuentes de luz en medio de la oscuridad.
El autor utiliza el soneto que enriquece la temática. Las palabras nos llevan al abismo de la vida. La metáfora evoca la emoción. Los versos, escritos de forma íntima, melancólica y reflexiva, parecen salidos del universo del autor, de su alma, el alma de un poeta.
El lector puede empatizarse con la soledad expresada, el miedo que lleva a la duda y sobre todo el sentido de la vida. En definitiva, con las experiencias y emociones descritas.
Donde el cuerpo no llega, de María Clemencia Botero Yali ha realizado en este poemario una lectura libre y contemporánea de aquella poesía social que tanto auge e influencia tuvo en la España de los años 50. El verso, breve y popular, y un sabio uso del coloquialismo expresivo son utilizados aquí para reflexionar, sin aspavientos ni cansinos subrayados, sobre uno de los problemas más dolorosos a los que se enfrenta la sociedad actual: la terrible desolación que sufren muchos de los que han salido de su casa y de su tierra para buscar en otro lugar una vida mejor. Emoción, autenticidad y una férrea unidad temática definen un poemario, Donde el cuerpo no llega, capaz de remover las entrañas de cualquier lector.
Enhorabuena a los tres finalistas y, claro, a la poeta ganadora de este primer certamen, la leonesa, Ana Isabel Nespral Méndez.

































